Archive | febrero, 2014

Cómo ser proactivo con el análisis predictivo

28 feb

Los cambios y avances tecnológicos son constantes y a menudo relevantes. Conceptos como Big Data o Inbound Marketing están aumentando mucho su repercusión y cada vez son más las empresas que se lanzan a ello para tener toda la información disponible y gestionarla de forma que maximicen sus ventas y generen una mayor fidelidad con el cliente.

El eje sobre el que se estructura todo negocio es la analítica. Y es que las decisiones empresariales pueden ser buenas o malas, pero todo ello lo dictamina un análisis adecuado”

El modelo de negocio que planteemos puede ser de tipo proactivo o reactivo. Hay evoluciones macro o micro sobre las que no podemos incidir y que afectaran de forma más o menos directa a nuestros números a final de mes, pero nuestra actitud también determinará estos valores.

Existen empresas que actúan de forma reactiva, esperando a que los cambios o ciclos les afecten para iniciar la transición y adaptarse a ellos”

Para este tipo de negocio, el análisis predictivo puede ser igualmente una técnica interesante de aplicar. De esta forma se podrán diferenciar escenarios sobre los que adaptarse fácilmente o escenarios que podrían ser críticos durante un periodo de tiempo o ciclo económico.

Por otra parte encontramos las empresas que priorizan en su rutina la adaptación al cambio, incluso la anticipación y modulación de estos”

De nuevo, hay situaciones imprevistas que difícilmente serán capaces de prever, pero sí que podrán ser pioneros en el testeo e implementación de variantes para ciertas tecnologías o nuevas herramientas de negocio. Con el análisis predictivo pueden simular una situación futura de ventas en base a tendencias.

Poniendo un ejemplo actual, un análisis predictivo que podrían hacer muchas empresas sería el de ver cómo afectaría a su negocio apostar por el cliente o consumidor de contenidos en dispositivos móviles y volcar una parte de su presupuesto a ello. ¿Qué retorno a corto plazo esperar? ¿Sería un factor diferenciador respecto a la competencia? ¿Sería fácilmente adaptable por los competidores o nos proporcionaría un know-how determinante para el futuro? ¿Qué otras líneas de negocio se podrían ver afectadas por esta orientación?

El análisis predictivo es una simulación presente de comportamientos o cambios futuros. No sólo para imaginar o predecir situaciones, sino para hacer aproximaciones en base a las tendencias reales del mercado. Si el ciclo de maduración de nuestro producto o servicio está cambiando de fase, podremos saber en qué nos afecta y qué podemos esperar a nivel de ingresos y costes asociados para los próximos meses o años. De este modo podremos ajustar nuestra producción o inversiones a anticiparnos al resto de competidores o modular nuestra estructura de negocio para adaptarla a lo que se nos viene encima. No siempre tiene por qué ocurrir, es evidente que cualquier análisis predictivo tiene que servirnos de orientación ya que el futuro siempre va a ser en mayor o menor medida algo incierto y sobre lo que no dispondremos de toda la información necesaria para valorarlo. Aun así, tenemos en nuestras manos la posibilidad de aprovechar cualquier cambio, sea positivo o negativo para la empresa, para convertirlo en una fuente de diferenciación y creatividad frente al resto de competidores.

En este mundo tan cambiante, impera la predicción más que la reacción entre las empresas de éxito. No podemos dejarnos arrastrar por la competencia, así como tampoco dejarnos llevar por no anticipar nuestro futuro. Si aseguramos el beneficio de hoy sin pensar en el de mañana estaremos arriesgando la viabilidad de todo el proyecto empresarial, un lujo que no nos podemos permitir.

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Caso práctico de facturas rectificativas

3 feb

Las facturas rectificativas pueden ser un buen instrumento para deducir el IVA de algunos gastos que en su momento no habíamos considerado como habituales pero que tras un cierto periodo de tiempo llegaron a cantidades importantes por las que vale la pena reclamar.

Este tipo de facturas nos servirá tanto para las que hayamos presentado en su formato completo o simplificado, y habitualmente para modificar un error en el que hayamos incurrido o para complementar una información que se nos pasó por alto en la original”

Para detalles más específicos del proceso y requisitos de recuperación del IVA podemos encontrar portales que ofrecen guías paso a paso gratuitas sobre cómo deducir el IVA correctamente y presentar facturas rectificativas.

Repasemos algunas situaciones habituales que no procedan de un error en la factura original y que pueden afectar a nuestra empresa y por las que valga la pena plantearse la emisión de una factura rectificativa:

  1. Comidas de empresa o comerciales

Imaginemos que la negociación con un cliente se atrancó y dilató en el tiempo más de lo esperado, con el consiguiente aumento de los gastos por dietas en el restaurante donde habitualmente os reuníais para renegociar los términos del acuerdo. Inicialmente tendríamos una o dos facturas simplificadas que no se correspondían a un importe excesivamente relevante o continuado. En cambio, tras llegar a buen término las negociaciones y haciendo balance de todo el proceso nos damos cuenta de que hemos acumulado muchas facturas en varias semanas o incluso meses. A la hora de elaborar la factura rectificativa podremos agrupar datos referentes a un mismo proveedor como es el caso de hasta 4 años de antigüedad. En dicha factura rectificativa deberemos detallar todos los conceptos que aplicamos, eso sí, con el tipo de IVA vigente en el momento de expedición.

  1. Viajes de empresa

En el caso de que los gastos de viaje asciendan a números importantes, tal vez también sería un buen momento para plantear la emisión de una factura rectificativa que los reorganice y agrupe. De este modo podremos deducir el IVA aplicado a todas ellas, que oscilará entre un 10% y un 21% seguramente en función del origen.

En este ejemplo, debemos tener en consideración las políticas de gastos de viaje de la propia empresa, pues no todos los gastos son deducibles. Los justificantes deben estar en buenas condiciones físicas y de interpretación. Es decir, desestimaremos todos aquellos que, por el tipo de tinta, de impresión o formato de presentación, hayan dejado los datos ilegibles; o bien aquellos que presenten cortes o imperfecciones puesto que no serán aceptados posteriormente.

Es en casos relativamente habituales como estos donde puede ser muy interesante agrupar todos estos justificantes y ejecutar una factura rectificativa de forma que podamos deducir el IVA asociado a los tiques que generamos en su momento y así recuperar una parte que puede llegar a ser cuantiosa para según qué empresa y volúmenes de datos que presente.

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